He escuchado, presenciado e intervenido en numerosas conversaciones entre Ateos y Creyentes; incluso en muchas de ellas (la mayoría en realidad) siempre evolucionan a un tono de “debate” o incluso “discusión” lo cual me hace poder hablar con cierta propiedad sobre el tema. Existen muchos tipos de Creyentes, desde los más razonables y centrados hasta los verdaderamente perturbados e ingenuos. Generalmente estas conversaciones no terminan en un acuerdo común ya que ambas partes (me incluyo) terminan defendiendo su propia infalibilidad y no las pruebas y evidencias. Sin embargo he notado que el Creyente Cristiano promedio suele cometer siempre los mismos “Errores” en el transcurso de la “Conversación-argumentación” en las polémicas con los Ateos. No estoy queriendo decir que están equivocados “per sé” sino que sin duda enfocan mal su línea argumental haciendo quedar muy mal parado su punto de vista, y que nunca, nunca harán reflexionar o entrar en razón al blasfemo Ateo. Le recuerd...